viernes, 19 de junio de 2015

PEÑÍSCOLA



Este viaje aciago, con la mente y el cuerpo cansados,
meditaba sobre varios destinos veraniegos con infante
y asentía, adormecido, de pronto se escuchó un llanto de un crío,
cómo si alguien muy suavemente llamase a la puerta de la habitación.
Es un veraneante -me dije-, que está llamando a mi puerta;
Sólo eso y nada más.

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado Julio!
Cada soplido del viento dejaba un mal regusto.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis entrenos, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien su hijo y yo mismo, Arancha podían llamar
y aquí ella sola todo hará.



Cada crujido de las puertas de madera y viejas cortinas
me embargaba de solera y mi asqueo era tal
que, para calmar mi alegrar mi tiempo repetí con voz jovial:
"No es sino un veraneante qu ha llegado a mi puerta;
Un tardío veraneante esperando en mi puerta.
Eso es todo, y nada más"

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestra animación
imploro,
mas el caso es que, Arián adormilado
cuando vinisteis a cantar quedamente,
tan quedo vinisteis a cantar,
a cantar "la ballenita",
que apenas pude creer que os oía."
Y entonces se abrió de par en par la puerta:
una ballena, y nada más.



Escrutando hondo aquel peluche
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún veraneante
se haya atrevido jamás a soñar.
Más el jolgorio insondable del movimiento del baile,
y la única estrofa ahí proferida
era el balanceo de la animadora: "dame un besito y te hago el meneito"
Lo repetí en un susurro, y el coro infantil
lo devolvió en un grito: "dame un besito y te hago el meneito".
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose abrasándose dentro de mí,
no tardó en empezar la tormenta, cada vez con más fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en mi alma. Tengo sed de horchata.
Subimos entonces al castillo y con pajita resolvimos el misterio,
"Es la sed, y nada más".



De un golpe cogimos el bus,
y con suave batir de puertas, apareció el gondolero,
entró majestuoso arandino,
con su novia.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo,
con aires de gran señor o de gran dama
fue a sentarse detrás de mi asiento.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este autobús nos acercó a Benicarló,
cambió mis tristes fantasías en pesadilla,
con grave y severo ahorro
parecía más barato el autobús que el coche,
pero al rehacer cuentas dije: "Nunca más".



Cuanto me asombró Arián en la playa,
jugando, con desparpajo.
Los castillos de arena era el juego pertinente.
Pues no podemos sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un bañista
posado bajo la sombrilla,
Niño o bestia, posado bajo el paraguas gigante
de colores en la arena de playa
con semejante cubo: "Nunca más"

Sobrecogido al ver una vaca gigante,
"sin duda -pensé-, sin duda cuando vea una de verdad,
la perseguirá, a la de la tienda la acosó si dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica del atardecer:
"nunca más".

Y Arián comprendió el veraneo.
Aún sigue mugiendo, aún sigue cantando la ballenita
bajo su sombrilla de playa.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un veraneante que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse.¡Nunca más!



martes, 10 de marzo de 2015

PEÑA LA SILLA Y ALTO DEL PARREJÓN (2.013m.)

El parrejón (2.013m.)

El pajarrón


O como subir con una "madre" a la montaña.

Hoy he subido al Parrejón, y os lo voy a contar un poco.

Esto comienza con una panda de chiquines que se quieren subir a algo alto. Como subirse a un taburete se les queda corto, han decidido subirse a una silla (el alto de la silla). Así que un domingo cualquiera, y en plan Goonies, 6 aventureros deciden quedar para hacer montañismo.

Víctor nos prepara la ruta, tiene más rutas que un bakaladero en Valencia en los años 90. Así que nos prepara 10 km con 580 m D+. Un paseo. Le cuesta convencer a Silvia, pero, le cambia la excursión por hacer los baños cuando vuelvan a casa, una auténtica negociadora.

Mis cuñaos (Jorge y Diana) suben a algo alto por primera vez, y ante el pánico a no ir equipados me solicitan una lista con las cosas a llevar. Yo les incluyo unas "homónimas" que el autocorrector del móvil sabrá lo que son.

El domingo es el día del señor, pero como no vamos a misa lo damos por bueno.
El día es soleado, y el apuesto guía no nos hace madrugar mucho. Por si salía algo dormido, Víctor despierta del todo cuando ve aparecer a la tía de Diana en el coche. ¡La excursionista sorpresa! y a posteriori, la "madre" de los Goonies.

Y esto es así porque nada más llegar, me da crema en la cara y eso es cosa de madres, y esto es lo que le da calidad a la excursión.

Una vez, aparcados en Riaza, y cercanos al puerto de la Quesera comenzamos el ascenso. No hay ascensor. Con las vistas del Pico del Lobo al fondo. Posiblemente un objetivo de futuro para estos cuñados intrépidos que tengo.

Al fondo el Pico del Lobo


Subimos realmente despacio, pero hemos venido a disfrutar. Y aunque despacio, no paramos mucho así que no se hace pesado.
Por fin este año veía la nieve.

Poco a poco llegamos al alto de la silla, pero realmente sólo había piedras para sentarse.
Una foto de rigor, ya que es cumbre homologada y a continuar con la marcha.

Los Goonies y su madre

Por el camino el sherpa Jorge metía ritmo a la marcha, y la pobre Carmen subía como podía, a este paso el "sobrino político" se va a quedar sin propina.
Un último arreón y ya estábamos en la cima del "Perrejón". Desde allí arriba pudimos ver unos corredores por los que subir con crampones. Para otra ocasión.

Y como siempre en la cumbre, foto y almuerzo. Con bombones de chocolate que la "madre" repartía, chocolate blanco, chocolate negro. Y así sucesivamente.

Fuimos 6, volvimos 6


Y con las pilas bien cargadas, comenzamos a descender. El torrezno estaba ganado.



Te recomiendo esta ruta si te gusta subirte a un taburete o tener cuñados intrépidos.

Cuñados intrépidos

Distancia de la Ruta: 9,88 km
Desnivel: 580 mD+
Tiempo: 3 h 40 min.
Senderistas: Jorge (El parlanchín), Diana (no dio guerra) Víctor y Silvia (Los guías), Carmen (la tía-madre) y yo mismo.

sábado, 21 de febrero de 2015

PARÍS

¡Seguro que fue en París!



Día 21 de febrero
Aurelio y Gosia viven en París. Esta puede ser la chispa por la que arde la llama.  Viajar a la ciudad del amor, (o la ciudad de la luz, o la ciudad del café a 7 pavos) debe ser uno de esos viajes que uno recuerda para siempre, y os voy a contar por qué.


Uno coge un billete de avión para 2, ya que a París o vas dos, en plan amor, o vas porque te pica la panocha, así, tipo "me voy al Moulin Rouge". Que es un antro de ligoteo y bailes obscenos de la época de Luis XVI. Vamos donde los abuelos gabachos se ponían calentorros. 


Lo más difícil no es llegar a París en sí, lo más complicado en este tipo de viajes es esquivar los sobre costes que Ryanair intenta sonsacarte constantemente. (Una maleta por aquí, un rasca y gana por allá, botellín de agua a precio de Moulin Rouge...). Pero una vez que libras de estos inconvenientes aterrizas sin problemas en la capital gabacha.

Nada más llegar, y tras un traslado en bus desde el aeropuerto de Beauvais a Port Maillot (París), nos recogen el Merino y su señora, que rápidamente nos llevan a su casa a dejar maletas, un baño checo y ale, a cenar por ahí. Que no se diga que por su culpa desperdiciamos ni un segundo del disfrute babilónico de una ciudad con tanta propuesta de ocio (sobre todo un "samedi soire").

Y para qué improvisar, al mismo lugar donde justo una semana antes Víctor y Silvia habían de cenar, como obispos. La sopa de cebolla, la recomendación de todo aquel que visita a Aurelio. Y esta sopa es lo que da calidad al viaje.

El cansancio no nos permite mucho más en estos primeros instantes, así que visita rápida al "Molino" y "pa" casa a tomar un fresquito.



22 de febrero
Aurelio creo que duerme con un polo de Tommy Hilfiger. Y baja en pijama a la "boulangerie" más próxima a comprar típicos croissants y "pain au chocolat", mandangas típicas francesas. Y como buenos comensales, nos ponemos hasta las patas de bollería. Y así, rodando, salimos Arancha y yo hacia el "metropolitain".



Nuestro primer destino es la torre Eiffel.
Como somos muy avispados, compramos los billetes por internet días antes, ahorrándonos una cola de 25 centímetros (horas y horas de espera). Como muy pitis entramos pronto hasta la primera planta de la torre. Ya aquí, las vistas molan un puñao, y rodeando la torre, desde lo alto, descubrimos varios rincones que más tarde visitaremos. Todo el monumento está lleno de rincones "plastukis*". En alguno de ellos algún amigo mío habrá sacado el anillaco para menesteres matrimoniales.


*plastuki (place to kiss)

Bien, pues si ya aquí las vistas eran espectaculares, subir a la cima de la torre nos iba a dejar con la boca abierta y ojipláticos. Desde arriba la sensación de vértigo alucina vecina, y es que nos encontramos a 323 m. de altura (bueno alguno menos, que no estamos en el pararrayos).

Luego hay que volver a poner los pies en la tierra, y como queremos experimentar con la torre metálica, ¡nos bajamos 300 escalones a pata!. ¡Viva el vino!.


Al fondo una vista de París sobre el río Sena.

Un poco cansados y ya con la hora de comer encima, nos dirigimos a un restaurante. Nos alejamos un poco de la zona de bullicio, para evitar el sablazo del turisteo, pero aún así nos soplan 43€ por un plato de pasta y una pizza, botella de agua y cerveza grande, (aunque yo la quería pequeña). Se quedó sin propina el "maitre"(ni propina ni propino).

Continuamos de paseo. Pateamos por "los inválidos" y llegamos hasta la "place de la concorde". Allí nos recogen nuestros anfitriones para llevarnos a ver Versailles al atardecer.
Antes de entrar al palacio, un reconstituyente café y crepe de turno (todo muy francés).
Llegamos a última hora a los jardines, casi están cerrando. Pero podemos intuir la grandeza de un lugar como este. Nos quedamos con las ganas de ver el espectáculo de las fuentes y de los rincones y jardines que rodean el lugar.
Pero para hacer un poco el tonto siempre hay tiempo hombre.

Versailles y sus fuentes majestuosas.

Ya anochece así que "pa" casa a cenar y a tomar un fresquito.

La cena que se curran los señores de la casa es "chapeau"; tortilla de patata con el más puro estilo de la pepi; y combinación de quesos. El postre será a base de un calentón de "Coulant" de chocolate y helado. (Como ver a Dios).

23 de febrero
El ecuador del viaje. 
Nos despertamos sabiendo que Polonia se hacía con su primer Óscar, gracias a la película Ida (Gosia está muy contenta, lo celebra trabajando mucho). Un día intenso donde el Louvre será el primer destino. Y es que ya se sabe que teta que mano no "Louvre"... Nos hacemos unas cuantas fotos, al más puro estilo japonés en los exteriores más míticos del museo. Esta vez no entramos, quizás en nuestra próxima visita.


Cogemos el metro para llegar a la catedral de "Notre Dame". Una iglesia con grandes vidrieras, situada en una isla en el río Sena. No vimos a Quasimodo, pero nos dimos una vuelta por su interior.
Y ale, ¡expertos en arquitectura gótica oiga!.
Ojo a los bares de esta zona, o tomas 2 cafés o ninguno, pero sólo 1 ... ce n'est pas possible!.



Hora de visitar otra zona de París, una de las más bonitas. "Sacre Coeur" en Montmartre, un barrio encantador, lleno de mercadeo y artistas callejeros. 
Sin duda una de las mejores vistas de París. Aprovechamos para tomarnos un café y un crepe para recargar energías. Energías que nos llevarán hasta casa, "pa" casa a cenar y a tomar un fresquito.

Sacre Coeur (Montmartre)

Gran cena también en Chez Merino-Krol, a base de muslitos de pollo y ensalada con pipas fritas. El postre mereció la pena repetirlo (maldito coulant, ¡qué bueno!).

24 de febrero
Último día en París. Varios planes que rondan mi cabeza son saboteados por el "mardi fou". Se ve que los martes es mal día para el turismo. Se queda en el limbo del turisteo mi visita al museo del cine y el paseo por algún que otro mercado.
Así que no acercamos a ver el arco del triunfo y a pasear por los campos elíseos y sus elitistas tiendas.



Dejamos que llegue la hora de comer, y en una marquesina de autobús encontramos el plan más económico con asiento y cobijo de la lluvia. Sandwiches buenísimos.
Y por fin, nos recogemos. Hacemos una despedida corta, recogemos nuestras maletas y "pa" casa, a dormir y a tomar un fresquito.

Te recomiendo viajar a París si te gusta bajar 300 escalones de la Torre Eiffel o si te pica la panocha.



lunes, 5 de enero de 2015

PEÑA LA CABRA

El mundo sigue...

Arián llegó al mundo y no quería convertir este diario en un monotemático blog de padre en el que sólo apareciera mi hijo. El niño comiendo, el niño en el baño, Arián cagando, etc. Así que me he guardado celosamente durante casi 1 año la libertad de escribir aquí.

5 de Enero de 2015, la ya clásica cena del "amigo chino" se celebra esta noche de reyes. Y la tradición dice que una montaña debe ser ascendida por alguno de los comensales. En este caso, Víctor, Luis y yo mismo.


Las 8:00 a.m. no le parece del todo bien a Luis así que aparece a las 8:20, se ve que le gusta el coche calentito con la calefacción ya encendida desde hace un rato.
Víctor conduce hasta el puerto de "La Puebla". Interesante para ir con la flaca (a opinión de Victor).
El clima es excelente así que vamos ligeros de equipaje.

Comenzamos la excursión hablando de nuestras cosas, una conversación muy variada, y que a juzgar por el abundante parloteo, poca dureza lleva la marcha. Somos unas auténticas marujas.
A la altura del refugio de los cazadores ha desvariado tanto la temática que el debate se centra en "la Pedroche", ¿está sobrevalorada, o no?.


La verdad es que hacía tan bueno, e íbamos tan sobrados de energía que paramos unas cuantas veces a almorzar. Unas barritas energéticas, frutos secos, gominolas. Y  seguimos con nuestras conversaciones profundas. Otro de los temas a tratar fue la incompetencia de algunos técnicos del ayuntamiento, y de como dan proyectos a dedo, a sus amigos y allegados. Un debate que nos mantuvo entretenidos casi hasta la falda de la peña "La cabra".
Interesante afrontar esa última ascensión con un cabreo monumental.


Por aquel entonces Luis ya había perdido su gorro.

Un arreón y ya estábamos en la cumbre, gran momento para un re-almuerzo. Merendola que se vio interrumpida por una grupeta de excursionistas jubiletas, alborotadores y domingueros (muy madrileños ellos). Jaleo, música del móvil a toda pastilla, como quinceañeras, ¡el sonotone a reventar!. Botella de champán al viento y ale a seguir su marcha.
Mientras tanto nosotros a lo nuestro. Jamoncito, lomo bueno que suponemos había preparado Vanesa (la mujer de Luis). Y echamos de menos un traguillo de clarete.

Ya que nos había sabido a poco continuamos hasta otra cima cercana, a huella de los geronto-senderistas.

 Atípica cumbre sin bandera arandina.

 Lomo y Jamón cortesía de Vanesa.
Gerontofílicos desaforados al fondo.

Ya en la otra cumbre no nos quedó más remedio que almorzar otro poco, ¿qué podiamos hacer si no?. 
Las charlas entre Víctor y Luis se escapaban a mi entendimiento así que me entretuve haciendo unas fotos.
El día estaba tan despejado que se veían las torres de Madrid. Y la boina de contaminación también.
De regreso, y nadie sabe por qué a Luis se le ocurrió la idea de hacer un tramo (de ascenso) corriendo. Ale preparados, listos, ya!
Y como tres anormales que nos pusimos a correr. Llegamos reventados hasta una de las antenas que invaden la zona. Sólo arriba se nos ocurrió pensar en lo tontos que éramos.



Y tanto hablamos que parecía un programa de la Pasabán de esos de entrevistas.

Por fin alcanzamos el coche, que como todo el mundo sabe, el coche es "casa",  una vez que llegas a él, la única opción que hay es la de volverse a casa.
Ya a la vuelta, hicimos una última parada en el "Lagar de Milagros" a zamparnos unos torreznos y unos huevos con jamón. Se ve que habíamos pasado hambre en esta aventura.

Por la noche la cena del "amigo chino" fue un auténtico éxito. El café le tomamos con sacarina. 
Fin.


sábado, 22 de marzo de 2014

ARIÁN




Echas la vista a atrás en la vida, eres consciente de lo buena que ha sido hasta ahora. Con 35 años nada podía ser mejor. Cruzas una mirada con Arián, y te das cuenta que en todos esos años no ha habido un instante mejor.

No quiero ser el típico padre contando a todo el mundo lo grande que es tener un hijo, porque esto es algo que no se puede explicar con palabras, una sensación única e intransferible.

Esta aventura comenzaba allá por el mes de junio cuando Arancha después de tres predictor, por fin compró uno que funcionaba, y entre lágrimas me dijo: "ya".



Las risas y las lágrimas serán una constante el resto de las 40 semanas y 6 días de embarazo.
El comienzo fue algo duro, vómitos y más vómitos. Pero Arián se agarraba fuerte a Arancha, parece que le gustaba su nueva familia. Hasta le llevamos de vacaciones!
Casi cuatro meses después nos dijo el dr. Adrián que teniamos un niño, pero Arián ya lo sabía.
Y más tarde la ginecóloga nos lo reafirmaria con un "vaya matrícula, es un varón".

De los meses 3 al 6 tranquilidad, si hay una parte de embarazo relajada, es ésta. Dejar pasar los días y preparar el nido. En esta parte fundamental la ayuda de familia y amigos. Agradecer a Claudia, Javier, Cristina, Daniel, Lucía y sus progenitores; el material prestado, su ayuda es más importante de lo que ellos mismos creen. Cuando Arián trabaje que les invite a comer en "el Pastor"!.
En este momento te das cuenta de los complementos que trae un bebé.

Llega el último trimestre, el maaaaaaaás largo de todos (y eso que tiene los mismos días). Cursos de preparación al parto, clases de la matrona, lecturas sobre la lactancia y una infinidad de información que nunca pensé recibir. Ahora es el momento.
Para Arancha, el maravilloso mundo del "Alquen", el ardor de estómago. Ya no desaparecerá hasta la llegada de Arián.
En esta época se reciben muchos regalos, y aquí va un agradecimiento general a todos los que nos han hecho llegar un detalle y sus felicitaciones.
También es un buen momento para elegir el carro, con algo de antelación, ya que a Luis Felipe se la va mucho la pinza y hay que insistirle un poco... pero luego todo llega bien.

 Y llegó el gran día, a las 22:00 mientras el Barça se clasifica para los cuartos de la champion, Arián empieza a dar guerra con unas dolorosas contracciones que nos llevan hasta urgencias. Falsa alarma, Marta, una de las matronas nos dice: "aún no estàs de parto". Con un centímetro de dilatación, a casa.

Difícil noche aquella del 13 de marzo, cada 5 minutos una dolorosa contracción... o al menos eso dice la sufridora.
Y ya, a las 7  de la mañana, de nuevo al hospital. Cada 3 minutos, zas! Latigazo! Así que ya dejan ingresada a la futura madre. Yo me limito a acompañar y consolar gritos de dolor.
De pronto llegó la amiga epidural, la mejor amiga que una embarazada parturienta podría tener. La cara de Arancha vuelve a recuperar su sonrisa habitual.




Pasaban las horas, llegaba el cambio de turno, aparecen Salma y Susana, que al final serán las personas que ayuden a Arián a llegar a este mundo. Y poco a poco llegó el momento: "Arancha, estás de parto". Trago saliva, Arancha y yo nos miramos, y ale, al turrón.

Nos gustaría que hubiera sido al estilo Gila, que Arián llamase donde el vecino y le dijera, hola Anival, he nacido, y éste le echara la bronca por haber nacido solo.
Pero no fue así, y hubo que empujar.
La matrona y la enfermera dejaban todo listo, incluso un espejo en el que Arián se podría mirar al nacer, ni que fuera Cristiano Ronaldo... y viene la contracción y.. empuja!! Y otra contracción y... empuja!! Y así sucesivamente hasta que en el último arreón salió Arián. Y casi sin terminar de salir, el muchacho nos presentó sus pulmones. Y que guapo es el jodio.




Ahora que ya nos hemos visto y nos conocemos, es el momento de sacarle parecidos, que si al abuelo, que si al tío David.. demasiado pronto creo yo para parecerse a nadie.
Por estar en el paritorio tuve un premio muy grande, cortarle el cordón umbilical a mi hijo, y ponerle su primer pañal. Emocionante.
Este sería para siempre el momento más especial de toda mi vida, algo que nunca olvidaré.
3.390 gramos de muchacho y 48 cm de largo. No es Jordan pero vale, está dentro del estándar.

Y aquí comienza la historia de Arián, Arancha y Fabián. Una familia nueva.




miércoles, 19 de febrero de 2014

LA GRAN ESTAFA AMERICANA



Oh yeah!

Lo mejor de ir a ver una película de la que desconoces todo, es la capacidad de sorpresa que tiene, ya sea sorpresa agradable o bien un bodrio letal.
Justo antes de entrar a la sala, un amiguete me comentó que lo mejor eran los actores... y no sabéis hasta que punto. Pero sin desmerecer a la dirección, la fotografía o el montaje.

Dos de estos actores (Christian Bale y Amy Adams) , los principales; son bestiales, magníficos, exagerados... con ideas de interpretación dignas del mismísimo Marlon Brando. Gestos sutiles, miradas y frases muy estudiadas que llevan a los protagonistas a una elevada tridimensionalidad en sus personajes. Clase magistral de como utilizar el subtexto interpretativo.




La película cuenta la historia de Irving Rosenfeld (Christian Bale), un hombre muy inteligente que, junto con su atractiva compañera Sydney Prosser (Amy Adams) se ve obligado por un agente del FBI (Bradley Cooper) a trabajar en un complicado y peligroso caso: el agente les empuja a un mundo lleno de mafiosos situado en Nueva Jersey donde deben cumplir una misión.

Allí, se encontrarán con Carmine Polito (Jeremy Renner), un apasionado político que se encuentra en una delicada situación relacionada con unos estafadores. Por su parte, la impredecible mujer de Irving (Jennifer Lawrence) puede no ser tan inocente como su marido creía. 

Me gusta la idea de como a raíz de pequeñas estafas, a nivel muy local, entretejen una madeja que va arrastrándose a lo largo de mafia, politicuchos, politicos más relevantes y hasta senadores. Maletines, sobornos y triquiñuelas del FBI que acaban ridiculizando los métodos policiales y destapando un sistema politico-financiero que no funciona... para nada, a que me recuerda?.

Quiero destacar la sensualidad que esparce Amy Adams, y si no, que le pregunten al agente del FBI, que pasa la mitad de la película tratando de calzarsela, con escaso resultado, y calentón al canto.
Y no hay que olvidar que ella juega su carta con el agente, en este juego de engaño a tres bandas. Aunque ella está enamorada de Irving, y êl, de ella. Esto es un relato bizarro de Romeo y Julieta a la "American Hustler".

Amy Adams (hay miradas que dicen más que cientos de frases de un guión)

Buena dirección de David O. Russel, sorprendente si repasamos sus anteriores obras, bastante reguleras (The mission, El lado bueno de las cosas, The fighter, Tres Reyes...). Mueve bien la càmara y maneja bien a los personajes. Abusa conscientemente de los planos medios, cosa normal teniendo delante de la càmara tan alto nivel interpretativo.



La fotografía es muy agradable, tonos cálidos y cambia la textura y los tonos según se mueve en el tiempo, lo que nos facilita un mejor seguimiento de la historia, tan enrevesada.
Quiero resaltar también la banda sonora que acompaña la película. La llena de ritmo y aporta en todo momento la atmósfera necesaria para no perdernos y evadirnos de la trama.


Con un sonido que nos remite indudablemente a la década de los 70 en la que transcurre la historia, a través de un buen puñado de canciones realmente bailables y cantables de artistas como Tom Jones, los Bee GeesDuke EllingtonElton John (por citar solo algunos de ellos), su banda sonora oficial está compuesta por quince temas de géneros como el pop, el blues, el folk, el rock suave o la música disco (podéis consultar el listado aquí). Una heterogénea y acertada mezcla que es francamente pegadiza, y que seguro que os hace tararear muchas de las canciones que a continuación destaco, tal como hacen los protagonistas de la propia película en alguna ocasión (Jennifer Lawrence canta en una escena parte de la mítica Live and let die que escribióPaul McCartney para el filme homónimo de James Bond allá por 1.973, mientras que en otra secuencia Christian Bale y Jeremy Renner entonan copa y puro en mano «My, my, my Delilah! Why, why, why Delilah?» casi con la misma pasión que lo hizo el propio Tom Jones).



En los Oscar tiene 10 candidaturas, ni más ni menos y, por supuesto, en las categorías principales como Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actor y Actriz, Mejor Actor y Actriz de Reparto.

Mi apuesta es clara a mejor actor (se la juega con DiCaprio)  y mejor actriz. Se lo merecen.

Mi nota: 7/10

miércoles, 5 de febrero de 2014

El lobo de wall street



Scorsese màs DiCaprio es la fórmula peliculón.
Con estos ingredientes me atreví a entrar en el cine a ver una película de casi 3 horas, con una mujer embarazada (la mia claro), y butacas numeradas. Con un cine tan a rebosar, nos tocaron asientos separados. Vamos bronca segura.

Un alto precio que merecia la pena pagar por ver a un Leonardo DiCaprio (Jordan Belfort) excelso, sublime. En un papel de esos en que el actor se gusta. Aunque la película es larga, el personaje evoluciona constantemente, y al principio muy rápido. La estructura el espectador la reconoce desde el primer segundo, clásica. Y casi se vaticina el final en el primer acto.


Scorsese domina las situaciones corales, y sabe dar galones a los personajes secundarios. Cabe destacar, tanto el personaje de Donnie Azoff, como al actor, Jonah Hill. A la altura del mejor DiCaprio. Como no, la mujer fatal de turno (Margott Robie) complementa al lider de una fraudulenta compañía de bolsa e inversiones.
Un personaje muy sensual, y que aporta el lado más sensato de la vida loca de Belfort.



Me parece preocupante la posición (punto de vista) adquirida por el espectador, siempre del lado de Belfort. Incluso llega a caer simpático, perdonando todas sus fechorías por muy graves que parezcan. De hecho cuando acaba la película y sales del cine tienes que pararte a desconectar y ver que Scorsese nos ha metido en el pellejo de un chorizo sin escrúpulos, drogadicto, infiel, egocéntrico y macarra.


Hay que destacar el montaje dinámico, muy reconocible el estilo Martin Scorsese y sus gangster series. Ritmo vivo en los cortes.
Los movimientos de cámara dan personalidad a los personajes, siendo una prolongación de ellos mismos, fascinando a todos los trabajadores de Belfort y asociados. Los travelling eternos de ida y vueta para recreación y regocijo del ego del protagonista.

Los espacios muy bien trabajados. Muy bueno el guiño a Hitchcock y Marnie la Ladrona con los fondos muy falsos de los paraísos fiscales en Suiza. Entorno de falsas apariencias y superficialidad, tal y como puede llegar a ser cualquier banco suizo (o de cualquier otro país).

Una película sobresaliente, con un tema muy de actualidad ahora en España por desgracia. Espero que tenga presencia en los oscars.
Mi nota: 8/10